cristales tintados

Cristales tintados, beneficios para los más pequeños.

Los más peques de la familia tienen que ser protegidos de múltiples formas y una de ellas es a través de la instalación de cristales tintados en el vehículo familiar, sobre todo en las lunas traseras.

Estos cristales tintados pueden ser: lunas tintadas, que son los cristales originales del vehículo que, aunque pueden tener diversos grados de opacidad ya vienen homologadas de fábrica aunque puede que no sean de la que deseamos para proteger mejor a los niños. También están las precortadas o laminadas, homologadas, y que son en función del coche, marca y modelo. Y láminas de quita y pon, que ya están cortadas a medida concreta y se instalan en el interior del cristal.

Lo que más nos importa son los beneficios que aportan cuando viajamos o nos desplazamos con los niños:

-Anonimato: no queremos que cualquiera pueda seguir o ver a nuestros hijos a través de las lunas traseras, por lo que unas lunas opacas al exterior serán ideales para garantizar su anonimato. Demasiada exposición pueden tener ya a las redes sociales.

-Protección del calor: algunos cristales tintados por láminas ofrecen la potencialidad de rechazo del calor y eso para viajes largos es excelente para los peques. Muchas veces podemos quemarnos conduciendo si tenemos el sol de lado y son largas horas de conducción o incluso de caravanas y esperas en el coche. Con esas láminas de protección solar el cristal queda tintado y gran parte del calor no solo no entrará, siendo reflejado sino que además aislará de los rayos UV que puedan afectar a las sensibles pieles de los peques.

-Ahorro energético: perece una tontería pero unas láminas adecuadas que hagan tus cristales tintados puede ahorrar que tengas que poner tan alta la climatización del coche, lo cual, además hará que los niños no estén saliendo del frío al calor y del calor al frío constantemente. Eso ayuda, entonces, a que no estén sometidos a dichos contrastes en las diversas épocas del año. El ahorro energético se traduce en ahorrar a los ocupantes del vehículo sufrir esos cambios constantes o bien entrar en un vehículo excesivamente caldeado por el sol después de un día entero aparcado.