Lámina control solar 02

A la llegada del otoño arriban los cambios de temperatura que pueden afectar igualmente tanto a los espacios de trabajo como a vehículos y hogares. Y es que el sol no entiende de días, horas de incidencia ni de periodos de trabajo, siempre es el mismo y es por ello que debemos estar prevenidos y tratar de protegernos el máximo posible.

En otoño se produce ese mix entre los restos del calor del verano y la incidencia solar que, aunque va menguando en cantidad, sigue siendo perjudicial y el sol todavía se pone tarde. Al suceder esto, cuando pasamos tanto tiempo en entornos con luz solar hay que protegerse adecuadamente.

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En las oficinas:

Una buena lámina solar en las ventanas, adecuadamente escogidas en función de la cantidad de horas de exposición directa que se tenga por ubicación puede ayudar todavía con el gasto energético que suponen los aires acondicionados y la refrigeración, ya que todavía hace calor en algunos puntos y aunque puedan no ser días especialmente calurosos el propio calor se acumula y la refrigeración es necesaria. El aire acondicionado o la climatización es más eficiente si se dispone de láminas de protección solar dado que al regular la cantidad de luz que entra dejando gran parte del calor fuera, siendo además así una barrera que impedirá que los materiales de oficina se degraden.

En el hogar:

En las casas, chalets, apartamentos, pisos, en todos esos lugares el sol puede incidir más o menos horas, ayudando a caldear la casa pero también dificultando su refrigeración en determinados momentos. Si no dispusiéramos de unas láminas solares en ventanas o puertas exteriores la factura energética se dispararía puesto que deberíamos usar más potencia para contrarrestar el calor entrante mientras que si las tenemos puestas no tenemos que renunciar a la luz solar bajando las persianas y, a su vez, podemos ahorrar energía al no necesitar tanta potencia para mantener el espacio fresco y agradable para que los niños puedan jugar o nosotros disfrutar de un entorno soleado pero protegido, también, de rayos UV y de la mayoría de los rayos más perniciosos del espectro solar.

Vehículos:

Sucede algo parecido con el hogar. Los vehículos pasan muchas horas al sol si no se dispone de un garaje y esa luz y rayos solares pueden suponer un problema tanto para la piel de sus ocupantes en largos o repetidos desplazamientos como también para el material del propio coche que puede degradarse pese a lo preparado que esté debido a las altas temperaturas y la incidencia solar sobre tapicería y materiales, unido a que está cerrado y no se refrigera si no está activo. Por ello unas láminas solares pueden ayudar a protegerlo de forma pasiva y de forma más activa cuando se utilice ya que permitirá mayor economización de su potencia energética en el gasto de climatización al ser más efectiva y proteger mejor de los rayos solares que de otro modo recalentarían fácilmente el habitáculo, cuanto más en un lugar como en el que vivimos en la Costa del Sol.

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